La primera vez que le hablé del lolita, me quedó mirando raro.  Cuando le pregunté si la ropa le gustaba me dijo "No voy a salir contigo  así". Cuando comencé en el lolita, mi novio no fue precisamente un apoyo incondicional. Si bien no me ofendió y fue sincero, dejó claro desde un principio que para él el lolita era un disfraz, algo sinceramente raro que no entendía del todo, pero que si a mi me gustaba, estaba bien. Creo que a toda lolita le gustaría que su novio fuera un boystyler y coordinar juntos. Yo también quería eso, pero al ver la negativa, no insistí. Con el pasar de los meses, y a medida que adquiría nuevas prendas, no me preocupé de compartirlas con él, porque sabía que no lo entendería, y, de verdad, me pareció bien. Sin embargo, de a poco él se fue interesando, me fue preguntado por las cosas que había comprado, me ayudaba a vestirme y pasó incluso a opinar sobre mis próximas compras. Llegó el día en que por primera vez vestiría lolita. Estaba con...