Una crítica que se le hace comúnmente al Lolita, y a la moda en general, es que se trata sólo de consumismo. Muchas se defienden de esto afirmando que el Lolita les ha traído experiencias, amigos y placeres nuevos. Es un hobbie , algo que te distrae e incluso algo que te completa. Pero a veces surge en las comunidades el “drama” que en sus comienzos era debido a los desacuerdos en cuanto a la ideología y hoy en día es en cuanto a la estética, la calidad de los materiales y sí, también la marca. Ejemplo de esto es la discusión acerca de si Bodyline es una marca verdadera o no, el mito de la Brandwhore y la existencia de ciertos artículos “legendarios” (prints, muñecos, logos) en el Lolita que se supone que todos quieren y que a veces funcionan más como un trofeo que como ropa o forma de expresión. ¿Cuándo el Lolita se convierte en simple producto y deja de ser el arte que se supone que es? ¿Y cómo evitar caer en esta “perversión” del propósito original de la moda? Para ...

